Migrar

Migrar

Porque es uno de esos libros que te encuentras y te llegan a lo más profundo, que no puedes soltarlo hasta que lo llevas contigo. Un libro con una temática universal, que está ocurriendo en todas partes de este mundo, y que sin, embargo, no están resuelta ni cerca de resolverse. Migrar, un libro fuerte, sensible, bello y triste a la vez, que nos narra desde la visión de un niño el cambio que implica la migración, el dejar la tierra en que nacemos, por un futuro “mejor”. Esa mirada inocente, sugerente, llena de detalles y movimientos, sonidos, olores y sabores, que se graban cuando aún creemos que no nos damos cuenta de las cosas, pero que sin embargo, se guardan para siempre en nuestra memoria.

Títulos que hablen el tema de la migración hay muchos y de diferentes tipos, pero este destaca creo, por su totalidad. Desde el tema, la narración, el formato, la ilustración, el papel; creo que es de los ejemplos de libros en que no hay ni si quiera un detalle que se dejó al azar.

Escrito por José Manuel Mateo, es una narración llena de vida, simple y a la vez profunda, donde se respira la sensibilidad de las palabras y esa inocencia de infancia. La ilustración, de Javier Martínez Pedro, y que se lleva toda mi admiración, es una gran narración, repleta de detalles, desde donde se narra gráficamente la historia. La ilustración comienza en tierras mexicanas, hasta llegar a Los Ángeles, Estados Unidos; trayecto que implica peligros y saludos a la muerte una y otra vez; riesgos que se justifican por poder llegar a esas tierras prometidas, a ese futuro “mejor”.

El formato, apaisado y acordeón a la vez, nos permite ver la historia completa, tanto en la narración de palabras como en la ilustración desde una sola mirada. No hay divisiones ni cortes, porque en una historia como ésta, es perfecto que así lo sea. El papel y el único color utilizado tampoco son por azar, y es que cada detalle le agregan más sensibilidad al objeto, y pasamos a tener en nuestras manos, un tesoro, una historia cargada de emociones, cargada de miedos, incertidumbres, dudas y misterios.

Vuelvo a ver este libro y pienso en tantas historias, tantas familias, tantos niños que están pasando por historias como la de Migrar, y tantos otros, que no alcanzan a llegar, que no lo logran, que se pierden o quedan en el camino. Cuánto arriesgan para poder llegar a ese “otro” mundo del que tanto se promete. Y cuántas trabas hay en ese otro mundo para ese “otro”, para ese “diferente”, para ese que para algunos, pareciera ser “inferior”. No hay que olvidar la razón de la partida, ni que de tener oportunidades y una posibilidad de futuro en el lugar de nacimiento, nadie dejaría sus tierras. La tierra tira, la tierra es arraigo, y dejarla, siempre, será por una promesa de algo mejor, que con angustia, vemos que en muchos casos no se puede cumplir, o no se permite a ser cumplida.

 

 

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